Al gobierno le faltó apoyo para llevar a cabo el decreto antiguerra
El PP obliga a Sánchez a reducir el IRPF, el IVA y los ministerios apoyan el decreto económico
Feijóo ha dicho que el plan económico del PP será el de «cualquier Gobierno con un mínimo de sensibilidad»

Es cierto que el gobierno tratará el decreto de medidas económicas para hacer frente a la guerra en Ucrania como un proyecto de ley. Aunque lo había evitado en distintas ocasiones, imponiendo así su criterio sin consenso ni necesidad de negociación con el resto de los grupos, la confirmación de que estaban solos y que este jueves corrían el riesgo de sufrir una derrota parlamentaria hizo que el gabinete de Pedro Sánchez volver al extremo.

A media tarde, el Gobierno se preparaba para una larga noche de negociaciones con los distintos grupos parlamentarios. No se cerró ninguna puerta, aunque ERC se opuso y el PP exigió unas condiciones que, para el Ejecutivo, “eran difíciles de asumir”. El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática -manitas de Sánchez-, Félix Bolaños, fue el encargado de las negociaciones. En Moncloa no se esconden: “Estamos jodidos” admitían horas antes de tomar la decisión de tratar el decreto como proyecto de ley.

La carta de Bravo a Montero

El subsecretario de Economía del Partido Popular, Juan Bravo, había enviado una carta a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la que subrayaba que el partido era consciente de la «difícil situación económica por la que atravesaba España» y pedía al máximo responsable Hacienda a bajar los impuestos a cambio del apoyo del PP.

“Para que el PP facilite la validación, proponemos abrir un proceso de diálogo urgente para que nuestras propuestas se materialicen en su correspondiente tratamiento como proyecto de ley”, aseguró el vicesecretario de Economía en su carta. En esta carta, el PP pedía al Gobierno, a cambio de facilitar la aprobación del decreto, que tratara el texto como un proyecto de ley, que se comprometiera por escrito a una rebaja de impuestos para rentas medias y bajas, una rebaja del IVA de la electricidad en línea con los estándares comunitarios, una gestión eficiente de los fondos europeos y una reducción del gasto burocrático y político del actual gobierno.

Nerviosismo

Hacía tiempo que no salía tanto nerviosismo del Palacio de La Moncloa. Quizás, hasta ahora esta legislatura, nunca se había vivido una situación similar. Que estos días, por el supuesto espionaje de los separatistas, va más allá de una pelea entre socios de coalición con órdagos que no llega a ninguna parte. ERC también, en alguna ocasión, las hizo. Pero esta vez, mientras el presidente Pere Aragonés ha pedido incluso la dimisión de Margarita Robles, el gabinete de Pedro Sánchez asume que «la cosa va en serio».

Los silencios públicos que los diferentes partidos guardan a última hora del jueves, y las aportaciones que recibieron en Moncloa, tenían como objetivo conseguir que el Congreso dejara sin efecto la orden ejecutiva. Una derrota sin apelación para el PSOE y Podemos que se niegan a aceptar. Aunque Sánchez dio la orden de «hacer todo» para intentar salvarlo, los esfuerzos fueron en vano. Bolaños habló con Gabriel Rufián -en una conversación que, según ambas partes, no salió bien- y también tenía previsto hacerlo con el responsable de relaciones institucionales del PP, Esteban González Pons, y el portero de Ciudadanos, Edmundo Bal.

Las condiciones que los distintos grupos imponen al PSOE a cambio de su apoyo «son difíciles de asumir en general», subrayan en el entorno del presidente. La cabeza de Margarita Robles, una de sus ministras más fieles, no estará servida en ERC como pretende Aragonés.

Pero, al menos por ahora, el jefe del Ejecutivo no está dispuesto a desencadenar una nueva crisis con sus socios de Podemos para complacer al Partido Popular con una reducción de carteras ministeriales. La rebaja de impuestos e IVA, aunque no sea del gusto de los socialistas, «podría estudiarse para ganar tiempo», resume. La transformación del decreto en proyecto de ley “fue un mal menor”. Una fórmula que no te puedes perder. Aunque sea un punto de inflexión.

Sánchez suspende un viaje

El miedo era tal que incluso el propio presidente del Gobierno se vio obligado a aplazar el viaje a Moldavia y Polonia que iba a realizar este jueves y viernes para agradecerle su labor en la acogida de refugiados ucranianos. En su gabinete se vendió como queriendo estar presente en un debate y voto «tan importante» como el del decreto de guerra. Pero esta mañana, ni siquiera se esperaba que viniera.

Sánchez cambió de planes porque con su ausencia la coalición de gobierno perdería una votación que, recordando la validación de la reforma laboral, podría significar la victoria o la derrota. Al final esto no será necesario por el cambio de postura. Ese mismo miércoles, Gabriel Rufián le avisó «que vaya a pedir el teléfono de Alberto Casero» -el diputado del PP que se equivocó de voto- porque el resultado está muy cerca.

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